POLICÍAS A DEBATE

La mejor fortaleza que un príncipe puede poseer, es el afecto de su pueblo:

Nocolo Maquiavelo (1469-1527) Diplomático italiano

No le faltan argumentos al gobernador Bedolla para demandar la desaparición de las Policías Municipales del país, y que en su lugar sea la Guardia Nacional la encargada de la seguridad pública en todos los municipios.

Bedolla esgrime la incapacidad de los ayuntamientos para certificar a todos sus policías locales, y es cierto, pero ese es sólo el principio del problema. Lo grave es la consecuencia de esa incapacidad: la inmensa mayoría de los policías municipales no responden al interés de salvaguardar la seguridad de la población, sino que al estar los alcaldes copados por los cárteles de la criminalidad de cada lugar, a éstos, y a nadie más, dan cuenta los uniformados.

El principal problema de los policías mexicanos, es su corrupción, entendida ésta no solo en su vertiente económica sino, lo que es peor incluso, por ser parte de los cárteles. Hasta ahí, no quedaría entonces sino en darle la razón por entero a Bedolla, pero el problema es que hablar de corrupción policiaca no se reduce al nivel minicipal, sino al de los estados y a la misma Guardia Nacional.

¿Qué garantiza que con ésta la seguridad mejore en el país? Nada en realidad. Los policías “nacionales” presentan el mismo nivel de corrupción, en todo caso a estándares más elevados.

Ese es el gran problema de la policía mexicana, sea municipal, estatal o federal: su corrupción y su vinculación con la criminalidad.

De ahí que el planteamiento de Bedolla es fundado pero incompleto. Sí urge, como dice él, un debate nacional sobre la viabilidad de las policías municipales, pero ese debate debe ser más amplio e incluir a todas las corporaciones nacionales. La realidad nos rebasó y, sí, hay que debatir qué hacemos con nuestros policías, pero todos, no solo los municipales.

X@jaimelopezmtz

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