NO A LA DESAPARICIÓN DE LAS PM
Le tomo a la presidenta Claudia Sheinbaum unos 15 segundos para sepultar la iniciativa del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla que buscaba la desaparición de las policías municipales y que sus funciones fueran realizadas por la Guardia Nacional.
Durante su conferencia mañanera de hoy, la mandataria fue muy clara: “es responsabilidad y obligación constitucional de los gobiernos estatales y municipales fortalecer y depurar sus policías y no desaparecerlas”, refirió la presidenta.
Desde el anuncio hecho hace unas semanas por el gobernador michoacano de suprimir a las policías municipales, argumentando que están plagadas de corrupción y estar infiltradas por los grupos criminales, surgieron diversas posturas sobre la polémica propuesta.
En la mayoría de los casos, las opiniones de un buen número de alcaldes de la entidad rechazaban su desaparición y coincidían en señalar que en lugar de proscribirlas habría que fortalecerlas con recursos, equipo y capacitación.
No obstante el rechazo, el gobernador amagó con enviar al Congreso la iniciativa para su aprobación, lo que fue considerado como una medida autoritaria, toda vez que nunca se consultó a los ayuntamientos y mucho menos a la ciudadanía.
Para especialistas del tema, la propuesta bedollista fue un acto desesperado ante los nulos resultados en el combate a los grupos delictivos que operan en la entidad, si bien es cierto que en esas corporaciones existe corrupción e injerencia del crimen, se debe considerar las precarias circunstancias en las que operan y el nulo apoyo que reciben.
Además, la propuesta parecía más el querer evadir una responsabilidad, que como bien dijo hoy la presidenta, pertenece a los gobiernos estatales y municipales, fortalecer y apoyar a estas corporaciones.
Que bueno que la presidenta frenó de tajo una propuesta que, lejos de beneficiar a los ayuntamientos, los haría dependientes de una institución que permanentemente es señalada por actos de extorsión y violación a los derechos humanos.
Ramírez Bedolla no debe ver esta observación, por no decir instrucción presidencial, como una derrota política, sino como el resultado de estar muy mal asesorado.





