Jitomate, chile jalapeño, poblano, serrano y otros, y papa fueron los de mayor incidencia en la variación del precio
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) actualiza las Líneas de Pobreza (LP) correspondientes a abril de 2026, según ámbitos rural y urbano. Estas ofrecen un referente monetario que determina si los ingresos de la población son suficientes para adquirir bienes, servicios y alimentos que conforman las canastas alimentaria y no alimentaria. El cálculo se realiza con base en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC). El objetivo es establecer un umbral monetario para la medición de la Pobreza Multidimensional (PM) en México.
Inflación general en México
La inflación general anual de abril de 2026 fue de 4.4 %, lo que representó un aumento de 0.5 puntos porcentuales respecto a abril de 2025 (3.9 %). Por su parte, la inflación general mensual de abril de 2026 (0.2 %) disminuyó 0.7 puntos porcentuales respecto al mes anterior. Esta regresó al mismo nivel de septiembre de 2025.
Líneas de pobreza extrema por ingresos (canasta alimentaria)
En abril de 2026, los cambios porcentuales mensuales de las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI), referentes a la canasta alimentaria, fueron de 1.3 % en el ámbito rural y de 1.1 % en el urbano. Los rubros jitomate, chile – jalapeño, poblano, serrano y otros – y papa fueron los de mayor incidencia en la variación en el ámbito rural y en el urbano; el jitomate y el chile presentaron mayor incidencia en el rural y la papa, en el urbano.
Respecto al comportamiento anual de las LPEI, el cambio porcentual fue de 8.3 % tanto en el ámbito rural como en el urbano. En ambos casos, el incremento superó la inflación general anual (4.4 %), al ubicarse 3.9 puntos porcentuales por encima en ambos ámbitos. Al comparar el crecimiento de la variación anual de las LPEI en abril de 2026 con lo registrado en el mismo mes de 2025 —cuando la variación anual fue de 3.0 % en el ámbito rural y de 4.4 % en el urbano—, se observó un incremento de 5.3 y 3.9 puntos porcentuales, respectivamente.
En ambos ámbitos, los rubros jitomate y alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, en ese orden, fueron los que más contribuyeron al incremento anual del valor monetario de la canasta alimentaria. En el caso del rubro de jitomate, la incidencia fue mayor en el ámbito rural y el de alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar fue mayor en el urbano. Finalmente, en tercer lugar, el rubro con mayor incidencia fue el chile en el rural; en el urbano fue la papa.
Líneas de pobreza por ingresos
Los cambios porcentuales mensuales de las Líneas de Pobreza por Ingresos (LPI) —que consideran los valores monetarios de la canasta alimentaria y de bienes y servicios (no alimentaria)— fueron de 0.5 % en el ámbito rural y 0.3 % en el urbano. Los rubros de mayor incidencia en ambos ámbitos fueron canasta alimentaria, transporte público y cuidados personales —cuya incidencia fue mayor en el ámbito urbano que en el rural para los tres rubros.
Respecto al comportamiento anual de las LPI, los cambios porcentuales fueron de 6.3 % en el ámbito rural y 5.7 % en el urbano. En comparación con la inflación general anual (4.4 %), la variación fue superior en 1.8 y 1.3 puntos porcentuales, respectivamente. Al analizar el crecimiento de la variación anual de las LPI respecto al mismo mes del año anterior, aumentó 2.9 puntos porcentuales en el ámbito rural y 1.8 puntos porcentuales en el urbano (previamente, estas fueron de 3.3 y 3.9 %, en ese orden).
Los productos que más contribuyeron al cambio anual de las LPI fueron los de la canasta alimentaria en los dos ámbitos. Esta incidencia fue mayor en el urbano (74.0 %) que en el rural (72.0 %). Respecto a la canasta no alimentaria, destacaron los rubros transporte público y cuidados personales en el ámbito rural; y educación, cultura y recreación, así como transporte público en el urbano.


Reconoció que no fueron tomados en cuenta para esta decisión las voces de los padres de familia y mucho menos del magisterio, que viven la realidad muy distinta en las aulas, pero Delgado Carrillo dijo que el artículo 87 de la Ley General de Educación exige entre 185 y 200 días efectivos de clase dentro del calendario escolar, tiempo en que se mantienen las aulas abiertas «realmente sin un propósito pedagógico sino solo por cumplir un conteo» después del 15 de junio y hasta el 15 de julio que es la fecha oficial que marca el calendario para culminar un ciclo escolar, expuso.
Alrededor de 100 jugadores participaron en esta edición, que además de impulsar el deporte, fortaleció una causa profundamente humana: “Jugando para Dar”, iniciativa que busca crear pasos de esperanza para personas vulnerables y amputadas, brindándoles no solo apoyo físico, sino también una nueva visión de vida y un futuro lleno de posibilidades.
