Desde rosas y chocolates a 620 pesos hasta electrodomésticos de más de 44 mil pesos; la economía mexicana muestra señales de estanflación, crecimiento mínimo de 0.8% y alta inflación que golpea directamente a las familias
En el marco de la celebración del Día de las Madres, la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) reconoce y felicita a todas las mujeres que, además de ser el pilar de sus hogares, se han posicionado como el motor operativo de miles de pequeños negocios en México. En ese sentido, realizó un sondeo de mercado sobre los principales productos y servicios que suelen adquirirse para festejar a las mamás. Los resultados reflejan que celebrar este día implica un esfuerzo económico considerable para las familias mexicanas.
El gasto puede ir desde detalles sencillos como flores con chocolates, que rondan los 620 pesos, hasta opciones más elaboradas como un perfume de 3 mil 200 pesos; unos tenis de 3 mil, o un conjunto de vestir de mil 300. Regalos como joyería de fantasía se ubican en alrededor de mil 150 pesos, mientras que experiencias como una visita al spa alcanzan hasta los 4 mil 200 pesos.
En el caso de celebraciones familiares, una comida en restaurante de gama media para diez personas puede costar cerca de 8 mil pesos, mientras que organizar una carne asada en casa asciende a aproximadamente a 6 mil 100 pesos.
Para quienes optan por bienes duraderos, los desembolsos son significativamente mayores: un refrigerador ronda los 22 mil pesos y un centro de lavado puede superar los 44 mil pesos.
En conjunto, estos costos registran un incremento promedio de 14.5% respecto al año anterior, reflejando las presiones inflacionarias que afectan el bolsillo de los consumidores.
“Hoy más que nunca, las madres comerciantes han demostrado una enorme capacidad para sostener sus tienditas y emprendimientos familiares, enfrentando un entorno económico complejo, con márgenes de ganancia cada vez más reducidos. Llevar ‘la cuenta en la rayita’ se ha convertido en un ejercicio diario de resistencia, disciplina y creatividad para mantener a flote estas unidades económicas que son clave para la vida comunitaria y el consumo local”, resaltó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.
Hace pocos días, el secretario de Hacienda presumía buenos resultados económicos en materia de inversión, empleo y combate a la pobreza; sin embargo, el discurso pronto se vino abajo rebasado por la realidad: el INEGI arrojó un balde de agua fría al reportar que la economía nacional prácticamente se estancó durante el primer trimestre del año, con un crecimiento marginal de apenas 0.8%. México atraviesa un entorno económico complejo, marcado por una etapa de estanflación, es decir, bajo crecimiento acompañado de alta inflación.
Ante esto, el mismo secretario salió a justificar tan magros resultados diciendo que todo se debía a factores externos, la guerra, costos energéticos y presiones arancelarias, sin reconocer, una vez más, los factores internos que inciden directamente en el debilitamiento de la economía nacional.
Para el secretario, responsable de las finanzas nacionales, el elevado endeudamiento del país, los problemas persistentes de inseguridad y extorsión a lo largo de la cadena productiva, hasta llegar al emblemático cobro de piso, el crecimiento de la informalidad y por ende la pérdida del empleo formal, el contrabando y la piratería, la caída de la industria automotriz, la caída de las remesas y su valor, la elevada inflación alimentaria expresada con el alto costo de los productos agrícolas como tomate, cítricos, hortalizas, etc., son factores secundarios ante los factores externos.
“Mientras desde el escritorio se titubea para explicar el rumbo económico del país, con un pésimo esfuerzo por justificar una política económica que claramente necesita un golpe de timón y dar un cambio de rumbo, en contraste, las madres mexicanas, particularmente las pequeñas comerciantes, dan todos los días una lección de administración eficiente, en la práctica diaria, hacen que las cuentas cuadren. Son responsables de 7 de cada 10 de los más de 1.2 millones de puntos de venta en el país y, además, en muchos casos, llevan las riendas de sus hogares como jefas de familia”, sentenció Rivera.
Ellas equilibran ingresos y gastos, priorizan lo esencial, eliminan lo superfluo y logran que el dinero alcance, incluso en condiciones adversas. En pocas palabras ponen orden en el gasto de la casa, tarea nada menor, que conlleva diciplinar a todos los miembros del hogar en una sola dirección. Su capacidad para dirigir y tomar decisiones económicas acertadas, con recursos limitados, supera con creces la de muchos responsables de las finanzas públicas.
Por ello, en este Día de las Madres, ANPEC declara que las pequeñas comerciantes son, sin duda y sin exagerar, las mejores economistas de México porque mientras la economía nacional enfrenta dificultades, ellas siguen demostrando que con disciplina, inteligencia y compromiso sí es posible salir adelante.