LA PROGRESIVIDAD PRESUPUESTARIA
La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación considera que cuando una autoridad del Estado implemente una medida regresiva sobre las garantías presupuestarias que hagan efectivo un derecho humano está obligada a justificar y demostrar la falta de recursos para garantizar su ejercicio efectivo. Por tanto, está obligada a lo siguiente: 1) acreditar la falta de recursos; 2) demostrar que realizó, aunque sin éxito, todos los esfuerzos necesarios para obtener los recursos faltantes; y, 3) demostrar que aplicó el máximo de los recursos disponibles para su garantía, o que los recursos de los que disponía se aplicaron para garantizar otro derecho humano con una importancia mayor o de atención prioritaria.
La Primera Sala, al resolver los amparos en revisión 750/2015, 1374/2015, 100/2016 y 306/2016, estableció que las autoridades deben garantizar, proteger, promover y respetar, prioritariamente, la plena efectividad de todos los derechos humanos y, si no lo hacen o adoptan medidas regresivas, tienen el deber de justificar esas acciones y la carga probatoria de demostrarlo. Por ende, cuando aduzcan una falta de recursos deben probar no sólo que realizaron todos los esfuerzos posibles para usar el máximo de los disponibles, sino además demostrar que la ausencia de recursos se justifica porque se destinaron a garantizar otro derecho humano de similar importancia, y no cualquier objetivo social.
Estas obligaciones derivan directamente de la Constitución General y los tratados internacionales de los que el Estado mexicano es parte, porque los derechos humanos reconocidos en el sistema jurídico son normas que tutelan bienes individuales básicos de la máxima importancia moral, derivados de los principios de igualdad, autonomía y dignidad. En esa tesitura, el principio de progresividad impone a todas las autoridades del Estado mexicano, en el ámbito de sus competencias, el deber de incrementar gradualmente el grado de promoción, respeto, protección y garantía de los derechos humanos, y también les prohíbe adoptar medidas regresivas que disminuyan el alcance y nivel de protección otorgados a los derechos humanos, salvo que exista una justificación constitucional plena para la medida regresiva que se demuestre fehacientemente.
El proyecto de Presupuesto de Egreso de la Federación presentado el pasado viernes 15 de noviembre a la H. Cámara de Diputados, considera una reducción importante a las instituciones de educación superior, independientemente de que se haya cometido un supuesto error en las asignaciones presupuestarias a la Universidad Nacional Autónoma de México y al Instituto Politécnico Nacional; otras, como la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, al parecer no correrá la misma suerte y quizá no alcance ni siquiera un aumento respecto del año anterior de 3.5%, como lo instruyó la titular del Poder Ejecutivo Federal, contrario al principio de progresividad presupuestaria.
Mientras se legisla en el Congreso del Estado de Michoacán para reformar la Constitución del Estado en materia presupuestaria y dotar de un mayor presupuesto a la Casa de Hidalgo en un ámbito progresivo, queda la incertidumbre si los derechos adquiridos de los trabajadores en activo que se encuentran ya en el supuesto de los 25 años para obtener el beneficio de una pensión activa, se les respetara conforme a derecho, el Artículo Sexto Transitorio de la iniciativa de reforma constitucional propuesto por el Gobernador del Estado, debiera ser aclarado en ese sentido, no basta su texto actual… @lvarezbanderas
Aparatoso choque vehicular deja un herido y cuantiosos daños materiales
Al impactarse contra un poste de madera
EN LA 4T, SALUD ES PLATO DE SEGUNDA MESA
Un buen gobierno solo puede existir cuando hay buenos ciudadanos:
Francisco I. Madero (1873-1913) Presidente de México
Si un rubro gubernamental no puede, bajo ninguna circunstancia, verse afectado por recortes presupuestarios, es el de salud, pero en la 4T eso no aplica.
En el gobierno de López Obrador la salud siempre fue un plato de segunda mesa. No por nada se elevó en ese sexenio de 25 a 50 millones el número de mexicanos sin acceso a la salud. No por nada murieron en la pandemia 300 mil que con otro gobierno hoy estarían con vida. No por nada las farmacias del sector público comenzaron a quedarse vacías. No por nada se redujo en 40 por ciento la cobertura de vacunación infantil. No por nada murieron más de tres mil niños con cáncer por no tener acceso a medicamentos. No por nada también no hay vacunas eficaces gratuitas contra el covid, porque el gobierno se niega a adquirirlas y a duras penas ha permitido que el sector privado las importe.
Nada de eso es coincidencia. Es evidencia más bien de que en la visión de la 4T la salud de los gobernados está al final de la fila de prioridades. Con López Obrador fue manifiesto y ahí están las pruebas. Ilusamente, con la llegada de Claudia Sheinbaum hubo quien supuso que en su calidad de científica y “humanista”, la salud volvería a la palestra. Nada más falso: la iniciativa de presupuesto del 2025 contempla un salvaje recorte del 34 por ciento al del rubro de la salud, de por sí austero hasta el extremo en los años previos.
Salud manejará sólo 66 mil millones de pesos. Nunca mejor dicho “solo” 66 mil millones. Expertos estiman que para revertir el rezago en cobertura, medicinas, vacunas y equipamiento hospitalario, al menos a los niveles de calidad que había antes de 2018, el gobierno debiera destinar mínimo el doble de ese monto. Y eso apenas para detener la caída del sistema. Ya ni hablar de aquello de ser como Dinamarca.
Eso sí, Sheinbaum contempla mantener el ritmo de becas y pensiones para no perder la base electoral de Morena. Como a López Obrador, no hay duda que a la presidenta le corre atole por las venas: fría e insensible al dolor y a la muerte. Una máquina que toma decisiones con un chip, no con el corazón.
Reducir aún más el gasto en salud significará sólo una cosa: muerte. Pero la muerte no es un fantasma que preocupe a la 4T, es consecuencia natural de una política pública diseñada por una computadora, no por médicos y científicos de carne y hueso.
Y es que, a fin de cuentas, en salud como en otros tantos temas, la 4T es sinónimo de muerte. No lo ve solo quien no quiere. X @jaimelopezmtz

